En su colaboración a Milenio, Héctor Aguilar Camín señala: “…México vive un descontento generalizado, una alta desaprobación del gobierno, una revuelta contra la corrupción, una crisis de seguridad pública, una frustración por el bajo crecimiento de la economía y un problema crónico de ilegalidad. No hay en el horizonte mexicano un agente político que pueda canalizar todo esto hacia una crisis de ingobernabilidad, la cual, a su vez, pueda desembocar en la caída del gobierno, un golpe de Estado, una revuelta incontenible o una revolución. Lo que hay en México es una baja gobernabilidad cuya ineficiencia tiene aún la válvula de escape de las elecciones, de la democracia. Pero hay esta crisis”.