Todos los días (“desde que regresó Fidel de Barcelona”) leemos, escuchamos y vemos un incremento inusual de actos de violencia en la Entidad. Las cosas claramente se aceleraron luego de la toma de posesión del actual gobierno estatal. Quizá no sea raro que haya reacomodos entre los cárteles entre sí o entre las bandas delincuenciales con los nuevos funcionarios, o como método de presión para poner de rodillas al régimen.

No importa cuáles sean las razones, pero es inexcusable que estén ocurriendo los hechos sin que exista una respuesta suficiente, amplia y eficiente, mientras miles de veracruzanos viven en la zozobra de esperar cuándo les toca y muchos otros son lacerados con las lesiones, la muerte, el secuestro, el asalto o la desaparición de sus seres amados.

Lo que está muy claro es que las bandas les tienen tomada la medida a las policías o éstas no han dejado de protegerlas. ¿Cómo es posible que en pleno centro de Xalapa haya habido un balaceado hace dos semanas? Los delincuentes saben, en todos los casos, que la policía carece de eficacia, que no será capaz de perseguirlos, que los funcionarios son ineficientes y no dan pie con bola, o que les deben dar parte de lo atracado.

La situación es estremecedora, gobernador Yunes Linares.