Con el caso del diputado panista, priista, ecologista y todo lo que huela a trapecismo o chapulinismo político, Rodrigo García, se demuestra la ausencia de valores políticos e ideológicos entre quienes viven de la política. Obviamente ese fenómeno no es nuevo, ni el diputado García es único ejemplar, su padre mismo ha ensayado ese vaivén partidista en el que se trasluce la trama de complicidades y conveniencias a que obedecen quienes actualmente usufructúan cargos públicos en México. Es larga la lista de quienes practican el ejercicio de trapecistas político, por curiosidad científica y sanidad pública será bueno hacerla pública.