Los actuales son tiempos de inflexión política, de acomodar proyectos e intereses políticos junto al propósito de retener u obtener el poder; así debe interpretarse ese guiño entre Miguel Ángel Mancera, gobernante de la Ciudad de México, y Ricardo Monreal, Delegado de Cuauhtémoc y aspirante a suceder a Mancera por MORENA, hasta ahora al menos. Mancera acaba de declarar que puede ganar la elección 2018 a López Obrador, “si la gente me apoya” (así lo dijo). Estos movimientos de los actores políticos irán tomando forma, porque son parte de un proyecto cuyo propósito radica en cerrarle el paso a una propuesta “populista”. Monreal es polifacético y versátil, susceptible de acomodarse al proyecto que beneficie sus aspiraciones. La serpiente política comienza a desdoblarse.