Mole de Gente
Virginia Durán Campollo
22 de mayo de 2017

La altivez de Gina Domínguez Colío, la obnubiló. Ese despotismo, prepotencia, agresividad que  cultivó con el poder. De origen muy humilde, se encandiló de ver cómo vivían sus patrones- los Herrera-Duarte- y les quiso imitar. Su ambición desmedida no le permitió ver, que su buena suerte no era para siempre.  Sus actos lacayunos, falsa  adulación solo le servirían con otros endiosados y dispuestos a escuchar mentiras sobre sus méritos. Exaltó a sus jefes, para recibir beneficios múltiples. No acostumbrada al mando, hizo y deshizo como quiso. Cuando le tomó  confianza al hurto, se llevó lo que pudo.  Adoración por querer ser inmensamente ricos, de quienes confunden los verdaderos valores. El complejo, de haber padecido hambre. Esa necesidad de reconocimiento, a través de bienes materiales. Falta de educación, cultura y honradez es lo que distingue a esa clase, ávida de riqueza material.  Hoy está en la cárcel y serán las leyes quienes le juzguen. En lo personal lo considero un acto de justicia, como lo ha prometido realizaría el fiscal Jorge Winckler. ***  Su arrestó  era algo muy esperado, por todos a quienes afectó.  Quienes fueron sus víctimas, lo único que entienden es que pague. Que compruebe que su fortuna, no es producto de la extracción al erario público.  Que niegue  sea integrante  de la camarilla de ladrones, que robaron  al pueblo veracruzano. Los que lo dejaron en inanición total, con  los terribles problemas que no se atendieron pues se dispuso del dinero federal, que se aplica para ellos. La salud, la educación, el empleo, la seguridad,  la actividad económica y demás que nos da un Estado fallido. Esa inseguridad que ya aterraba, mientras ella y su  grupo político y periodístico llamados los Gino´s,  disfrutaban de la vida loca de su gobernador. Justicia a secas,  es lo único que se solicita. *** Gina y Alberto Silva, dos pájaros de cuenta, son un buen ejemplo para reorientar los intereses ciudadanos. El área de comunicación social del gobierno  del estado, se maneja en opacidad. Es no la caja chica, sino la más grande de gobierno. Por ahí pasan miles de millones de pesos y no se da ninguna razón de su uso y abuso. Sus últimos directores, incluyendo a Alfredo Gándara, son millonarios. El negocio es espléndido: les “ordeñan” el sobre a los periodistas; hacen acuerdos muy jugosos, con empresarios del ramo deshonestos; crean empresas fantasmas a las que se designan millones de pesos mensuales; cultivaron  pasquines  como el Centinela y otros de una larga lista, con beneficios mutuos; a los columnistas oficiales les daban hasta 300 mil pesos mensuales,  cuando algunos de ellos no son periodistas; se crearon publicaciones propias, que eran de las más favorecidas y otros más delitos que resultan ignominiosos. Hasta las asociaciones en defensa de los periodistas, gozaron de beneficios que el verdadero gremio nunca imaginaria. Estos casos son de verdadera reflexión, para la ciudadanía. *** La vida laboral de los periodistas es muy difícil, sobre todo por los miserables sueldos que reciben. Por ello es indignante, que el secretario ejecutivo de la CEAPP, Jorge Morales Vázquez, según trasciende, tenga un salario base de 182,309.40 pesos;  el estímulo al desempeño 479,088.48;  aguinaldo de 91,860.82; de prima vacacional 18,372.16 haciendo una  percepción bruta  anual  de 771, 630.86 pesos. Con razón se pelearon la titularidad con uñas y dientes. Las verdaderas necesidades de los periodistas, quedan pendientes. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.