Atticus Licona

Ana Miriam Ferráez, candidata por el PAN-PRD para la alcaldía de Xalapa tiene muchas cualidades, pero destacan su sinceridad y franqueza.

No recuerdo otra precandidatura tan peleada en el PAN-PRD en la Capital del Estado como la que vivió Ana Miriam. Por lo regular eran solo uno o dos los precandidatos por parte del PAN y no había mayores problemas. En el PRD los sombrerazos de siempre, pero tampoco se convertía la precampaña en la batalla campal que en esta ocasión se convirtió.

Y no es para menos, el Panismo y Perredismo tienen frente a sí la enorme oportunidad de gobernar Xalapa, con toda la importancia nacional que ello implica. Por eso la candidatura de Ana Miriam se definió hasta los últimos minutos incluso con una impugnación encima.

Pero si en algo destacó Ferráez es que nunca se rindió, pese a que en ocasiones todo indicaba que la candidatura era para David Velasco, ella siempre se mostró segura “Alejandra Barrales vendrá personalmente a tomarme protesta”, comentaba. Al final Barrales no vino, pero bastó que en la Ciudad de México se realizaran los acuerdos correspondientes, el palomeado necesario y listo, las piezas encajaron.

Hoy Ana Miriam ya está encampañada, y asegura ser los suficientemente sensible para saber cuando alguien le está mintiendo. “Yo veo a los ojos a la gente y sé cuando me hablan con el corazón porque yo también les hablo con el corazón. Les pregunto ¿Vas a votar por mí? Y sé cuando me dicen que sí verdaderamente y cuando me dicen que sí pero están mintiendo”, eso, es una cualidad de personas sensibles como ella.

“Visito unas cinco colonias por día”, asegura, y aunque sabe que no le dará tiempo de recorrer todas pues a lo más visitará entre 150 a 200 colonias, camina y corre, hace campaña de aire y también hace campaña de tierra sin candidato.

Camina, camina mucho y platica mucho, y quién pudiera pensar que una persona tan menudita puede tener tanta condición física. Son las diez de la noche de una jornada que comenzó al salir el sol, y Ana sigue firme, sonriente, con color y brillo; Ana Miriam es energía tránsfuga que se activa al verla.

La estructura panista trabaja paralelamente, recorre calles, cuelga mantas y pega medallones, se les ve activos y alegres, pero ni así, pese a ser una miríada de jóvenes, logran transmitir lo que Ana Miriam transmite en persona.

Ella es franca, de una franqueza que raya en la transparencia. Dice lo que piensa y algunos lo agradecen. Anhela una mejor ciudad, una ciudad más bonita y más ordenada. No lo sabe todo, ¿Quién?, ni tiene experiencia en todo, ¿Quién?, ni mucho menos tiene carrera política o experiencia administrativa municipal, pero ¿Acaso los expertos en su momento no han fallado? Bastará pues que se deje asesorar y absorba los buenos consejos.

Tiene cinco propuestas de campaña que son cinco hermosos deseos para Xalapa, pero tiene todavía algunas semanas para convertir esos cinco deseos en propuestas sólidas, medibles y realizables. Tiene tiempo para prepararse antes del debate oficial del OPLE.

Mientras tanto, Ana Miriam sigue caminando, platicando, saludando y, si me apura, sanando almas.

@atticuss1910