Política al Día
Por Atticuss Licona
10 de mayo de 2017

“Andrés Manuel López Obrador puede llegar a mi casa, romper la puerta de entrada a patadas, golpear todo a su paso y dejar los enseres domésticos en astillas, mentarme la madre, y hasta patear a mi perro… y aún así seguiré creyendo en él”.

Lo anterior es -parafraseado- lo que comentó el conductor Callo de Hacha al inicio de su programa en RadioFórmula, refiriéndose a aquellos que después de escuchar la entrevista que le hizo Ciro Gómez a López Obrador, siguen creyendo ciegamente en él. A nivel nacional esa entrevista le hizo más daño a AMLO que los videoescándalos de la diputada ausente, Eva Cadena, pues lo mostró con un discurso desgastado y carente de sustento más allá de “Yo soy el que soy”. Su discurso no resiste la moderación, es contestatario, es de impulso y de reacción. 

No obstante no se pueden esperar resultados diferentes utilizando las mismas fórmulas. Por eso López Obrador no dirige su mensaje a la reflexión, él envía su sibilino, profético mensaje, directo al corazón. Conoce la pobreza de México -que no es lo mismo que vivirla- y la traduce en dolidas palabras que se han metido hasta la raíz de la conciencia de millones. Eso, es habilidad.

Los Pejelovers, Pejezombies, Pejelievers, Pejechairos, o como los quiera usted llamar, no lo siguen porque reflexionen su discurso, millones adoptaron su mensaje porque los políticos despedazaron en un siglo el alma y la voluntad de todo un pueblo con tanta tranza, tanto robo, asesinatos, secuestros, latrocinios, violaciones, escupir en la Constitución, retorcer las leyes hasta lo indecible.  Seguirlo es su forma de resistir los embates del Leviatán Criollo, creerle es la forma que tienen de enfrentar al monstruo de mil cabezas llamado PRIAN: es su Revolución pacífica.

El sistema y sus discursos no convencen, pese a tener y dar razones. Llamar a la mesura y analizar el entorno internacional cuando la gente tiene hambre es entrar a tu casa a patadas… explicar los vaivenes de los precios del petróleo internacional a una población analfabeta y esperar que entiendan un gasolinazo, es hacer astillas los muebles y golpear a la familia… insistir que el sistema económico mundial tiene que seguirlo a ciegas un pueblo al que su policía lo mata, es mentarle la madre a los mexicanos en su propia casa… bombardear a un pueblo enardecido con palabras huecas, es matar a tu perro frente a ti a patadas, ¡Son patrañas a los oídos de quienes nacieron pobres y morirán pobres!

Andrés Manuel no es la mejor alternativa, pero para millones es la única opción. Andrés Manuel podrá entrar a la casa de miles, escupirles en la cara, robarles sus ahorros, y aún así habrá millones que le implorarían: ¡Andrés Manuel, pégame pero no me dejes! 

@atticuss1910