Despertar a Tiempo
Romeo González M.

Se sabe de quién es la mano que mece la cuna del FONDEN, mecanismo colegiado aparentemente bajo la coordinación de la Secretaría de Protección Civil y que en Veracruz goza de negros antecedentes con expedientes abiertos en la PGR a instancias de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) tiene observaciones a las Cuentas Públicas de por lo menos una década de desastres por fenómenos naturales con decenas de municipios y miles de familias a las que nunca les llegó el recurso autorizado o llegó con “mochada” y en “escalera”.
En este caso, la manipulación electoral de fondos para obras podría integrar otro paquete -nada pequeño- de hechos que añada a su chamba la Fiscalía Especial en Materia de Delitos Electorales (FEPADE) la Secretaria de la Función Pública, la Fiscalía Anticorrupción o ya de perdido
se tome y archive la PGR para justificarse ante la sociedad o para no ser despedidos e investigados por un nuevo régimen.
Por otra parte, sea por necesidad presupuestal o por lo que sea, los nuevos alcaldes quizá se pongan de acuerdo como demandantes y junto con las organizaciones de productores que lidere Pepe Yunes que han sido afectados por por el “tandeo” de recursos, juntos lleven a tribunales el reclamo de recursos que
pertenecen a los veracruzanos. Tal vez algunos de los legisladores federales, en su afán de sobrevivir promuevan un punto de Acuerdo al respecto y más de un alto funcionario lo tiren al agua para tratar de salvar el barco.
Nada será suficiente; hoy estamos ante la degeneración integral del Estado Mexicano: flujo electoral del presupuesto, la judicialización del proceso electoral, la partidización y perversión de la justicia electoral y de la incapacidad para garantizar la seguridad y el pleno ejercicio de la libertad de expresión y cuando así son las cosas es porque se alcanzó un grado de degeneración tal de las instituciones del Estado que no se supera con discursos, parches o paliativos sino que amerita una regeneración integral que recoja con objetividad los nuevos consensos y disensos, y en su caso los posibles acuerdos sobre el rescate y reconstrucción de la estructura jurídica e institucional del Estado Social y de Derecho a fin de hacer valer la soberanía popular y viable un nuevo modelo de desarrollo que privilegie el fortalecimiento del mercado interno por la vía más eficaz que es el fomento de la inversión productiva y la generación de empleos; además de un gobierno de verdad comprometido con el combate de la corrupción, la impunidad y la desigualdad social.
No se sabe, pero el voto de castigo crece como espuma y al operador estatal de Veracruz parece no importarle la parálisis de la economía, solo su proyecto personal mientras EPN trata de convencernos de que atrapar a Duarte es hacer mucho. Por ello la desesperación del régimen en su comportamiento en el Estado de México y de Veracruz, dos de los padrones electorales más grandes y antesalas posibles de los resultados en las elecciones de 2018.
¿Cuánto le falta a la clase política gobernante para que se dé cuenta de la magnitud de los cambios inaplazables de un México que siempre llega tarde al tiempo histórico mundial? ¿Cuánto nos falta a los mexicanos inconformes para comprender esto mismo?
Quizá 2018 y años posteriores pero no muchos por varias razones: a. porque la injusticia y la desesperanza se siguen convirtiendo en desesperación y puede llegar a rebasar a toda organización política con la reproducción de casos como los huschicoleros:
b. Porque todo intento por “rehabilitar instituciones” caduca al nacer, se lo “come” la simulación y
c. Por la presión internacional de una globalización económica que no logra expandirse a ” sus anchas” en países como México con alta y permanente inestabilidad política, social, con Estado fallido.