Para explicar la posición de enclave político que jugará su partido, el PRD, en el proceso electoral de 2018, Alejandra Barrales señala que es asunto de matemáticas, es decir, los votos del PRD se sumarían al partido con el que vaya en alianza. Pero en realidad no es asunto ni de ecuaciones ni de quebrados, es simple aritmética política porque la debilidad del PRD es tal que no le alcanza para ir solo, salvo en estrategia cuyo fin persiga restarle votos de la izquierda a López Obrador, en cuya lógica armarían una alianza con el Partido del Trabajo y hasta con Movimiento Ciudadano, según convenzan a Dante Delgado. Eso lo olfatea López Obrador a distancia, de allí su insistente convocatoria a las izquierdas para que lo apoyen en el Estado de México y en 2018.