La primera hipótesis acerca de las cinco cuentas bancarias de Gabriel Deantes apunta hacia un hombre ahorrativo, metódico, que no gasta más allá de sus ingresos. Otra hipótesis, mejor construida, ajustándose a la realidad del señor Deantes, asentaría que su ocupación es la de empleado público, de cierto nivel por supuesto, con emolumentos establecidos en el tabulador; ese ingreso permite ciertas comodidades, típicas de clase media mexicana, alcanza incluso para un modesto ahorro; más allá de ese standard difícilmente se explican cinco cuentas bancarias de montos millonarios. La tarea de Deantes es explicar al fiscal por qué no le salen las cuentas.