Durante su gestión al frente de Comunicación Social del gobierno duartista, la señora Gina Domínguez estuvo fuertemente cuestionada y no fueron pocos los medios que referían su súbito enriquecimiento por razones bien explicables; en estos tiempos, el desmedido crecimiento de su patrimonio adquiere forma de un lastre que la hunde e impide cualquier intento de defensa. Como de tronar cohetes tuvieron tiempo, ahora deben recoger las varas, pues el Órgano de Fiscalización Superior, omiso por mucho tiempo, informa sobre denuncias por miles de millones de pesos, de cuya aplicación la señora Domínguez y el actual diputado Silva Ramos tienen la obligación de explicar, si pueden.