Prosigue con firmeza la estratégica dosificación de la justicia en casos contra ex funcionarios acusados de diversos delitos pero principalmente el de enriquecimiento ilícito, incumplimiento de un deber legal o desvío de recursos; ahora le toca el turno a Gina Domínguez un caso acentuadamente configurado en que el señalamiento público había advertido con insistencia. La señora Domínguez evidenció con largueza los frutos de su conducta como servidora pública, su súbito enriquecimiento delataba abuso del recurso público y, al margen de sus actitudes de infantil prepotencia en el cargo que desempeñó, ahora debe enfrentar el rigor de la justicia en los términos a que haya lugar.