Desde Guatemala, el abogado defensor de Javier Duarte de Ochoa difunde cómo la está pasando el reo veracruzano en la cárcel donde se encuentra; según el defensor los custodios empujan, presionan y hasta “destruyen” los alimentos de Duarte, en un pobre intento por hacerlo parecer indefenso ante el maltrato y supuesto acoso. Solo falta que inventen una dolencia a quien defraudó la confianza de los veracruzanos para trasladarlo a un hospital, de lujo por supuesto, para que en esa comodidad espere el tiempo de su traslado a México, mientras tanto se diseña el libreto de sus declaraciones, cuya incógnita mantiene en ascuas a más de uno de sus cómplices y “amigos”.