En México, la historia en materia electoral, de sucesión presidencial, de alianzas políticas y futurismo partidista, se empieza a escribir a partir del cinco de junio, una vez se conozca el resultado electoral en Nayarit, Coahuila, Estado de México y Veracruz; antes de conocer el veredicto de la jornada electoral solo se formulan hipótesis, como ese anuncio improvisado de la alianza PAN-PRD sin bases reales, que solo sirvió para despertar las divisiones dormidas en el partido del Sol Azteca, cuya lucha es por la sobrevivencia. Ya falta menos para empezar a escribir el guion de 2018.