Las insistentes convocatorias de Zedillo, de Fox, de Calderón y de Peña Nieto hacia los gobernadores de las entidades federativas fueron rechazadas por oídos sordos, por la irresponsabilidad de los ejecutivos estatales para hacer frente al compromiso de limpiar y fortalecer los cuerpos policiales en sus respectivos territorios. En Veracruz, en tiempos de Miguel Alemán, hubo significativos avances en ese ramo, pero con Fidel Herrera y Duarte de Ochoa el esfuerzo fue inexistente y quien ahora paga esa culpa es la población veracruzana, sumida en un entorno de inseguridad y zozobra. Y no fue por falta de recursos, como lo demuestra que en 2016 el desgobierno de Duarte dejó sin ejercer 238 millones de pesos que la federación remitió para la Seguridad Pública.