A la Muerte de Joseph Stalin sobrevino la purga comunista iniciada por Nikita Khrushchev, cuando miles de militantes del Partido Comunista de la URSS salieron a las calles y derrumbaron estatuas de Stalin y todo lo que tuviera que ver con su recuerdo; igual fenómeno sucedió en Irak a la caida de Hussein, aún están frescas las imagines de sus estatuas demolidas; y en Libia aconteció igual con Gadafi, después de 42 años en el gobierno nada quedó de los monumentos erigidos para su “gloria”. Guardadas las proporciones, pero en justa medida, quitarle el nombre de Karime Macías al Centro de Salud de Villa Allende significa un manifiesto repudio a la voracidad de quien traicionó a su pueblo enloquecida por la vorágine del dinero mal habido.