CAMALEÓN

Bien lo decía Ortega y Gasset cuando refería “el hombre y sus circunstancias” aludiendo la gran influencia de estas sobre el acontecer de aquel, derivada de una íntima relación dialéctica en cuyo centro se encuentra el hombre, cuyas circunstancias son obra de su quehacer, para luego construir una interdependencia mutua, acaso semejante a aquella enajenación de la que Carlos Marx hablaba del hombre respecto de sus productos.

Lejos están los tiempos en los que protagonizar una campaña para alcanzar un cargo de elección popular, postulado por el PRI, era una garantía de triunfo, semejante a un requisito legal para acceder a la inmediata metamorfosis de ciudadano a político, la misma materia pero con diferente condición… y luego entonces ya no será igual; el orgullo de ser priista se portaba a flor de piel, más por interés que por convicción en no pocos casos. Pero así lo obligaban las circunstancias, cuando el pasillo hacia el poder pasaba únicamente por el PRI.

Es axiomático asentir que el ejercicio del Poder desgasta y cuando se ejercita por mucho tiempo el desgaste es mayor. También es cierto que las instituciones están por encima de lo perecedero de sus  individualidades, aunque a estas corresponde imprimir el sello a la casa, de allí que de entre miles de militantes que han accedido al poder por la vía priista si unos cuantos resultan manzanas podridas lo marcan, y cuando el vehículo que las acarrea es único se le cargan todas las culpas, tal cual ha sucedido al PRI.

Sin embargo, históricamente está comprobado que la corrupción en México no es patrimonio priista, gente de otros partidos una vez en el poder ha demostrado con creces esa tendencia, lo que para nada debiera extrañar porque provienen del mismo caldo de cultivo, del contexto social mexicano, en donde la corrupción encuentra raíces fincadas datan desde la Conquista y la Colonia. No es fatalidad, simplemente entorno histórico.

El exordio vale para referirse a quienes son candidatos de la alianza PRI-Verde Ecologista a las alcaldías veracruzanas y por tratarse de la capital del estado destaca Alejandro Montano Guzmán, de larga trayectoria político-administrativa: Secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Alemán Velasco, con excelentes resultados; diputado local al frente de la coordinación política, diputado federal, asesor de Rosario Robles Berlanga en Sedesol y la Sedatu y ahora candidato del PRI, en tiempos en que las circunstancias políticas y sociales para este partido no son del todo favorables, ni remotamente cercana a los tiempos de la hegemonía todopoderosa, cuando todo el mundo era priista a costa de lo que fuera.

Es justamente en momentos coyunturales cuando un partido político de la talla del PRI demuestra el potencial de su militancia, es cuando entran en escena Alejandro Montano Guzmán, en Xalapa, Carlos Vasconcelos en Coatzacoalcos, Fidel Kuri en Veracruz y muchos priistas más que no se escondieron en momentos cruciales, que cuando la corriente es adversa asumen el reto con responsabilidad y empujan hacia adelante, sacan la cara por su partido. Son competitivos, sin duda; es cuando solo los de ánimo agrandado, de enraizada convicción partidista participan en ese juego cuya incógnita ahora corre a cargo de la voluntad ciudadana despejar.

Si aún quedara duda del cambio por el que atraviesa México, pongámoslo en perspectiva y todo quedará transparente.

alfredobielmav@nullhotmail.com

27- mayo-2017.