Joel Hurtado Ramón

En política, la elección es un proceso por el cual un grupo señala uno o más de de sus miembros para ocupar una posición por medio de un voto. En la democracia representativa, es el proceso que consiste en la elección de ciertos individuos para ejercer el poder soberano otorgado por el pueblo a través de la votación. La elección puede procesarse con el voto de toda la comunidad o de apenas una parcela de la comunidad, los llamados electores. El proceso electoral puede ser dividido básicamente en dos modelos: Elección directa: es aquella en la que los candidatos a ejercer mandatos políticos son electos directamente por el pueblo. Este es el modelo utilizado en la democracia representativa. Elección indirecta: es aquella en la que los candidatos a ejercer mandatos políticos no son elegidos directamente por el pueblo, sino por un colegio electoral, compuesto por delegados elegidos a su vez por el pueblo, para que, en nombre de este, escojan a sus gobernantes.
El voto es un proceso de toma de decisiones en el cual los electores expresan su opinión a través de un voto de manera predeterminada. Los votos se procesan y la decisión es tomada según alguna norma particular. La forma más común de votar es aquella en la cual hay un sistema con un número entero de opciones y cada elector escoge a uno de ellos, es decir, cada voto en la opción de su candidato preferido. La opción ganadora es la que recibe la mayoría de los votos. La democracia en el mundo moderno tiene como su premisa la existencia de un organismo electoral renovado periódicamente y un electorado integrado por quienes tengan derecho a votar. No hay ninguna representación política sin elecciones. Aunque el voto es a menudo opcional, existen varios países donde el voto es obligatorio, lo que significa que todos los ciudadanos entre 18 y 70 años deben asistir a las urnas el día de las elecciones, donde puede escoger entre los candidatos, votar como nulas o blanco – voto no contabilizado – en las urnas. El elector que no comparece a los plenos electorales obligatorios debe justificar su ausencia, bajo pena de multa. Quien no vota o no justifica su voto puede llegar a sufrir reajustes en términos de legalidad respecto a su situación como ciudadanos. Cuando el voto no se cumplimenta conforme a la normativa establecida se procede a su nulidad. Algunas situaciones incluyen: Cuando es señalada más de una casilla o cuando existen dudas sobre la casilla marcada. Cuando es señalada una casilla correspondiente a una lista que haya desistido de las elecciones o no fuera admitida. Cuando ha sido hecho cualquier corte, dibujo, o cuando ha sido escrita cualquier palabra. Cuando el voto es anticipado, el boletín de voto no llega a la mesa de voto en las condiciones legalmente previstas o cuando es recibido sin estar debidamente cerrado.
En los actuales procesos electorales la sociedad civil constituye la gran masa que con su voto decide las contiendas democráticas, por este motivo es que es importante definir su voto a favor o en contra de una corriente política determinada.
La sociedad civil generalmente no participa dentro de una corriente política definida, no pertenece a un partido político en particular pero es la que inclina la balanza en un momento decisivo electoralmente hablando.
Si bien es cierto que particularmente la sociedad civil no se encuentra dentro de ningún partido político, no es menos cierto que, en alguna ocasiones, busca organizarse por segmentos de acuerdo a valores sociales que le parecen más enriquecedores que los que representan los partidos políticos, y es así como se constituyen preferentemente en organizaciones no gubernamentales que luchan por x ideal.
Así es como encontramos organizaciones que luchan contra la violencia interfamiliar, o apoyan la defensa del medio ambiente, o a favor de personas con enfermedades determinadas o ciertas discapacidades, o que luchan por preservar los valores morales. También existen organizaciones humanistas que pugnan por la fraternidad y la paz mundial; en fin, la sociedad civil la podemos encontrar representada por estas u otras organizaciones que luchan abiertamente a favor de la humanidad, pero independientes totalmente de partidos u organizaciones políticas, que solo se constituyen para obtener prebendas o cotos de poder.
Es indudable que la inmensa mayoría de la sociedad civil no se encuentra dentro de ninguna organización, simple y llanamente se mantiene como una poderosa corriente de opinión que en situaciones políticamente estratégicas hacen trastabillar a los partidos más poderosos o fortalecen a los partidos más débiles, o actúan en correspondencia con el partido o partidos que sienten más afín a sus intereses del momento.
La sociedad civil sin embargo se sigue organizando a su manera y continúa haciendo sentir, siempre, todo el peso de su poder en los momentos decisivos. En Estados Unidos el voto hispano fue fundamental en la victoria de Obama.
Actualmente los partidos políticos más débiles, y aun los más poderosos, tratan de obtener las simpatías de esta enorme masa que hace sentir todo el peso de su poder a favor o en contra de determinada situación.
En el siglo pasado Richard M. Nixon convocaba en su país a lo que el definía como la mayoría silenciosa, o sea esa gran parte de la sociedad civil que sin pertenecer a un partido político determinado muchas veces permanece indiferente a los llamados de uno u otro instituto político, pero que cualquiera de ellos quisiera contar con su peso electoral a favor.
En México organismos políticos abren sus elecciones internas para llevar más miembros de la sociedad civil a sus filas para obtener más votos que le permitan la victoria en el proceso democrático.