Causa risa, pero también irritación, enterarse del poder que llegó a desplegar la señora Gina Domínguez durante los años en que se desempeñó como responsable de la comunicación social del desgobierno duartista; solo en ese contexto es posible concebirlo. Ahora que la señora en cuestión se encuentra tras las rejas, nadie, ni aún aquellos que admitían gozosamente el denigrante calificativo de “Ginos” a cambio del consabido han salido en su defensa, que por lo demás resultaría inútil ante las pruebas que documentalmente la condenan. La señora Domínguez formó parte de la élite depredadora del duartismo, hasta la dureza de la ley palidece ante el grave daño que ocasionaron a la entidad veracruzana.