Quien asegure que México no es competitivo a nivel internacional debe revisar la medición del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) sobre la corrupción para darse cuenta que estamos en lugar de privilegio (de 160 países ocupamos el 120), y rebasamos la Media internacional. Todavía peor, en los hechos poco hacemos para combatirla, la prueba está en que el Sistema Nacional Anticorrupción tan cacareado el año pasado duerme en los archivos del Congreso federal esperando la designación del Fiscal de la materia. Pero los legisladores mexicanos no dan una sin recibir la consigna respectiva.