Xalapa- 2017-05-0613:55:15- LeticiaCruz/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFOUn gran número de hectáreas han sido concesionadas en la región de Actopan, probablemente de manera ilegal, por parte del gobierno federal, a la explotación minera, expuso Emilio Rodríguez, integrante de La Asamblea Veracruzana de Iniciativas en Defensa Ambiental (LAVIDA).

Se trata, indicó, de “cerca de 70 mil hectáreas que han sido concesionadas en esta región, y nosotros aseveramos que fueron entregadas de manera ilegal por parte del gobierno federal, por no consultar a las comunidades, pero también por encontrarse en el perímetro de Laguna Verde”.

En ese sentido, recordó que el proyecto minero El Cobre, al igual que Caballo Blanco, representan un grave y latente peligro por su cercanía a la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde.

Precisó que el Programa de Emergencia Radiológico Externo (PERE) indica que no puede haber explotación en una pluma de 16 kilómetros de los reactores, sin embargo, en este perímetro están las concesiones mineras, indicó.

Acentuó que en el estado de Veracruz, la Mina El Cobre, proyectada para Actopan, y Caballo Blanco, para Alto Lucero, son casos “paradigmáticos, no sólo por la vocación que tiene la región, que es agropecuaria, sino por la cercanía que hay a la Central Nuclear Laguna Verde”.

Emilio Rodríguez indicó también que hay normatividad internacional que impide cualquier actividad industrial o de afectación a la salud y a la seguridad de la región, esto a 25 kilómetros de los reactores.

Sin embargo, El Cobre y Caballo Blanco ponen en riesgo la seguridad y salud de los seres vivos de la región. Ambos proyectos se tratan de minas a cielo abierto.
El activista refirió que la sociedad civil organizada y la población de las zonas afectadas, principalmente en Actopan, no avalan la concreción de los proyectos de mina a cielo abierto, ya que implica la demolición de cerros que son santuario de aves migratorias y de una variedad de plantas, como cícadas, que datan desde la prehistoria, además de que una vez explotada la mina, lo que queda es un hoyo inmenso, la tierra infértil y los mantos acuíferos y cultivos contaminados por el cianuro que es ocupado para los procesos de extracción y limpieza del oro.

Ante ello, la exigencia es que el gobierno veracruzano emita un pronunciamiento tajante para no permitir que las empresas mineras continúen avanzando con sus proyectos en el estado.