En el debate público y político destaca el caso del Fiscal General a quien le regatean méritos para el desempeño de esa importante función; si puede o no con esa responsabilidad lo revelará el balance de su actuación cuando haya lugar. Queda para la especulación la interrogante sobre si el abogado mejor evaluado, a estas alturas del gobierno yunista ya hubiera encarcelado a mayor número de indiciados. Lo real es que el universo de individuos a quienes debe integrarse carpetas de investigación rebasa con mucho la capacidad instalada de la institución, circunstancia contrastante con el deseo de los veracruzanos de ver en cárcel a quienes robaron el tesoro público, que forman legión.