¿Cuántos millones de pesos necesitan en un gobierno para informar a la población el resultado de su trabajo? No mucho, si es un gobierno ordenado y responsable de sus deberes, austero en sus gastos y transparente en la rendición de cuentas; características ausentes en el desgobierno encabezado por Duarte de Ochoa. El resultado ya lo estamos viendo, una señora en prisión porque le entregaron un presupuesto abultado y la facultad discrecional de gastarlo a su modo y conveniencia. El proceso que se le sigue a la señora Gina Domínguez descorre el velo de un gasto multimillonario, propiciatorio de prácticas corruptas y no es coincidencia que el otro titular de Comunicación Social durante el duartismo, Alberto Silva, sea otro de los indiciados por corrupción.