Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, derrotó a los moros que sitiaban Valencia porque la víspera, antes de morir, ordenó embalsamaran su cadáver para, montado en “Babieca”, su caballo, encabezara su ejército, ignorante de su muerte; la estrategia obtuvo el éxito deseado. Ese episodio de la historia de España, lo sugiere la actitud del señor Efraín Martiz Aguirre, padre del joven Gibrán Martiz cuyo cadáver fue localizado con signos de tortura en 2014. En su tiempo el señor Martiz denunció la desaparición de su hijo y las investigaciones señalaron la participación de policías en ese homicidio y la desaparición de otro joven, Luis Eduardo Caballero, no localizado aún. Efraín Martiz sospecha de la participación de Arturo Bermúdez en este caso por lo que exige se siga esa línea de investigación. Una mancha más al tigre.