Si bien en una democracia, cuando es competencia electoral, se gana por mayoría de votos, al margen de capacidades, vocaciones y visiones sobre la cosa pública, es preocupante la posibilidad de que arribe al poder quien carezca de atributos para desempeñar un buen gobierno. Gobernar es administrar el recurso público, conocer el universo físico, moral y territorial sobre el que se trabajará, por lo que despierta inquietud escuchar: “Hay quienes no tienen el servicio de agua, pero les llega la tarifa altísima”… sin comentarios.