Por si hubiera alguna duda acerca de los cambios que una alternancia política trae consigo, en el festejo del Día del Maestro podemos obtener una singular referencia: De aquel festejo de singular derroche auspiciado por las complicidades cupulares entre dirigencia sindical y gobierno, al austero evento de este año existe una abismal diferencia en la cual caben desde el aplauso fácil, conseguido en base a obsequios pagados con dinero público, hasta la silbatina a un gobernador que solo llevó las felicitaciones y el pago a tiempo en su discurso. Ese es uno de los costos de la transición política, ni duda cabe.