Línea Caliente
Por Edgar Hernández*

 

¡Estamos en cuarto lugar nacional . Peor que con Duarte!

Decía don Fernando Gutiérrez Barrios, también llamado el “Centinela de la República”, que “puede haber hambre en una casa; se puede carecer de educación o empleo, pero la inseguridad en la familia, barrio o pueblo no se perdona”.

Al cumplirse el primer cuarto del gobierno yunista y de cara a la elección intermedia del próximo domingo 4 de junio, que en modo alguno habrá de definir su futuro político familiar, Miguel Angel Yunes tropieza.

Se hunde en el mar de compromisos no cumplidos.

Ni sería quien llevara a la cárcel a Javier Duarte como prometió, ni ha atrapado a los verdaderos pillos del saqueo público salvo dos que tres ratoncitos, ni ha hecho realidad su prioridad manifiesta de traer la seguridad pública a los veracruzanos, cantaleta desde que pidió el voto para alcanzar la gubernatura.

Y ello ni más ni menos se llama ingobernabilidad.

Es la novatez de quien siempre anduvo presumiendo ¡Cuando llegue… ya verán! Para cuando finalmente lograra su meta se quedara en el ¡Ya merito!

Es la escalera del poder de los políticos que en la cima se derrumba. Es quien ante la impotencia y ausencia de sensibilidad y talento, se aferra a gobernar con el estómago y no con la serenidad y altura que impone representar a ocho millones de veracruzanos.

Hoy, en materia de seguridad pública, los hechos hablan por sí mismos.

De acuerdo a las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública y el Observatorio Nacional Ciudadano, la incidencia delictiva por homicidio doloso está desbordada en nueve plazas: Córdoba, Veracruz, Tihuatlán, Poza Rica, Coatzacoalcos, Xalapa, Las Choapas, Papantla y Tuxpan.

Ello de tal suerte que mientras en 38 municipios se registran 372 homicidios de enero a marzo de este año, la Fiscalía General reporta 285.

Xalapa ocupa en deshonroso primer lugar en extorsión y secuestro, mientras el puerto de Veracruz se cuelga la medalla de ser el municipio con mayor número de robos, seguido por Córdoba y Coatzacoalcos.

Asimismo Veracruz, Poza Rica, Coatzacoalcos y Xalapa no dejan de ser los primeros en robo de vehículos y asaltos a casa habitación, mientras Córdoba lidera robo a transeúntes.

El mismo Consejo Estatal de Seguridad Pública de Veracruz, que dirige una inexperta, Ana Cristina Ledezma López, reconoce a Tempoal, Tlacotalpan, Rodríguez Clara, Papanta, Acayucan y El Higo como las plazas favoritas en el auge del robo de ganado.

En tanto, hasta hace 60 días Veracruz, Xalapa, Córdoba, Coatzacoalcos, Poza Rica, Boca del Río, Tierra Blanca y Minatitlán son ubicados por la SSP como los lugares donde se registran los “delitos de alto impacto”.

Ello al igual que Orizaba, Fortín, Tihuatlán, Las Chopas, San Andrés Tuxtla, Coatepec, Acayucan, Temapache, Perote y Tantoyuca que son el corredor de la criminalidad y tiradero de cadáveres.

Así, independientemente de las cifras y temor ciudadano, la resultante de la ineficiencia gubernamental muy seguramente se reflejará en la intención del voto.

Y es que Veracruz, a nivel nacional, está colocado en los primeros lugares en homicidios, extorsión, secuestro, robo, robo de vehículos, robo a casa habitación, robo a transeúntes, robo a ganado y robo a negocios.

Esta solo atrás de los estados de Guerrero, México, y Baja California con un crecimiento delictivo (empeoró seis lugares con Yunes) del 68% contabilizando la inseguridad pública entre 2016 y 2017.

Aquí la pregunta obligada es ¿cómo habrá de traducirse en la percepción ciudadana tal fracaso?

 En primer lugar en rechazo aunado la zozobra; en un crecimiento del reclamo social, así como la proliferación de organizaciones civiles en demanda de seguridad.

Hoy los Colectivos ciudadanos han cobrado auge e influencia ante la opinión pública ante la incertidumbre de que no se ha hecho nada en materia de desaparecidos.

Las cifras de la Fiscalía General, la Secretaría de Seguridad Pública y el Consejo Estatal de Seguridad Pública, indican que en el mandato de Miguel Angel Yunes se han descubierto más de 10 mil fosas clandestinas sin que arrojen resultado alguno las investigaciones.

¿Es que de verdad son 2mil 600 los desparecidos que oficialmente declara la Fiscalía o son los 15 mil que reclaman los colectivos?

Sin contar las estadísticas de periodistas asesinados, el estado de indefensión en que vive Veracruz, se ha traducido en una creciente desconfianza hacia la institución que en lo político electoral habrá de traducirse en un voto de castigo al PAN/PRD de Miguel Angel Yunes.

Y es que de cara al enfrentamiento entre los “guangos” Miguel Angel y el Peje, el innegable crecimiento de Morena, la imposición familiar del gobernador y una despreciable guerra mediática todos los fines de semana, la ciudadanía transita entre el hartazgo y la desilusión.

Ese es el escenario donde el próximo domingo habrán de definirse nuevas reglas de juego.

En la impronta se percibe en el imaginario colectivo para el próximo domingo 4 de junio, una inminente derrota panista, un persistente desprecio por el priismo que carga con la etiqueta Duarte  y un arrebato de plazas de parte de Morena –acaso 92 municipios- estimación que traen en sus números los morenos.

Por ello tanta visita del Peje a Veracruz.

Ya mismo, en los más apartados pueblos, se cree que a quien van a elegir el 4 de junio es a Andrés Manuel López Obrador. Y no les falta razón.

El Peje es quien brilla. Es quien responde. Es el que insulta. Quien marca la pauta, a quien le dan “guevazos” sobre pedido –no de Miguel Angel, sino de Fidel Herrera- y quien bien sabe que si gana Veracruz, gana la república.

La sucesión presidencial de manera inobjetable habrá de transitar en el 2018 por nuestra atribulada tierra.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo