Carlos Loret de Mola escribe en El Universal: “… Los operadores del ex mandatario coinciden en una cosa: ellos le reportaban a Karime Macías Tubilla, no a Javier Duarte. La que llevaba el día a día de los negocios, del dinero, la que daba órdenes, era la esposa del Gobernador. Coinciden también en que su trato era déspota, rudo, que los humillaba, los insultaba, se los traía cortitos. Karime era el cerebro de la transa. Así lo cuentan los integrantes del primer círculo de Javier Duarte. Al saber esto, pregunté a las autoridades federales por qué no han actuado contra ella. Lo que me dicen es que, por más que han indagado, Macías Tubilla tomó la precaución de no poner nada a su nombre y como era la esposa, siempre puede declarar en tribunales que el dinero era de su marido y ella no sabía que era ilícito. Me aseguran que varias veces se les han caído casos así. Les insisto en que algo tendría que podérsele imputar, sobre todo con los testimonios de los prestanombres. Me contestan que peculado no porque no era funcionaria ni pasaba por sus manos dinero público. Defraudación tampoco porque no firmó nada. Ni lavado porque no le han detectado cuentas ni delincuencia organizada porque al ser la esposa, tiene muchas salidas. Pero que le siguen buscando. Oficialmente, no tienen nada en su contra  […]. Veremos qué pasa con ella. Y qué obtienen los cómplices de Duarte a cambio de hablar”.