Cuando pensábamos que con la actuación de la anterior legislatura ya habíamos visto todo, el caso de Eva Cadena nos revela cuan profundo pudiera ser el pozo de la corrupción en el Poder Legislativo veracruzano. La anterior legislatura demostró la combinación perfecta entre su obsecuencia ante el titular del ejecutivo a cambio de jugosas dádivas y la venta de garaje en que se convirtió; no la única, por cierto, pues en la primera legislatura (2004-2007) durante el gobierno de Fidel Herrera varios diputados fueron proclives a vender caro sus votos, entre ellos algunos de la llamada izquierda. Tantas veces ha ido el cántaro al pozo que sobrevino la crisis, al grado que en la actual Legislatura, sin ser alma de la caridad, se produce el hecho inédito de acordar una investigación que llegue al fondo de la podredumbre, aunque por los antecedentes nada garantiza que el pus no brote por doquier.