Quedó para el hubiera, si en 2012 López Obrador, en vez de empecinarse en ser el candidato a la presidencia, hubiera cedido esa oportunidad a Marcelo Ebrard quien se desempeñaba como Jefe de Gobierno en el DF. Es sabido que una importante porción de la clase media mexicana desconfía del discurso y actitudes de López Obrador, por lo que le regatea su voluntad electoral, y que Marcelo si atraía ese sector de la población mexicana. De esa manera, combinada la candidatura de Ebrard con el apoyo de López Obrador, el resultado quizá hubiera sido otro. Seis años después, ¿habrá cambiado esa apreciación en la clase media? No del todo, sin embargo, la estructura social ha variado, pues el sector ha adelgazado y el lumpen ha crecido considerablemente. He allí una diferencia.