Granier y Elba Esther purgan condena en hospital de lujo porque “están enfermos” y la prescripción médica así lo recomienda, esa es una formula a la que recurren presidiarios “distinguidos”, políticos corruptos pues, para evadir las rudas condiciones del cautiverio al que se hicieron merecedores. Ahora Duarte de Ochoa es conducido al Instituto Nacional de Ciencias Forenses para una evaluación psicológica porque se dice agredido. No vaya a ser que en una de esas lo internen en clínica psiquiátrica para su tratamiento y hacerle más llevadero su justo cautiverio. De cualquier manera el retorno a México, salvo necesidad de distractores adicionales, será después del 4 de junio, no antes, para ser utilizado como una bolsa repleta de excremento, perforada a propósito para salpicar a quien mejor convenga.