Si de lo que en México ofrecen o afirman los gobernantes de México en sus discursos se cumpliera tan solo la mitad, este país formaría parte del primer mundo pues gozaríamos de infraestructura urbana, agrícola, educativa, carretera y empleos al por mayor; cuerpos policiales capaces de enfrentar y controlar al crimen, y viviríamos sin la zozobra diaria que nos preocupa a todos los mexicanos. Si, por ejemplo, se hicieran efectivas las declaraciones del Secretario de Hacienda sobre lo que supuestamente harán para resolver el robo de combustible ya los estuviéramos festejando. Pero todo es incierto, porque han pasado cuatro lustros y nada firme se ha hecho contra ese robo de combustible que representa miles de millones de pesos; ¿por qué creer que ahora sí se actuará para impedirlo?