Armando Ortiz

¡Ternurita!, si nada más escucharla dan ganas de abrazarla como si fuera la hermanita que te pide consejo sobre sus novios. Hasta deberían hacer una muñeca de ella, de esas que les aplastas la barriga y te dicen “mamá” o “papá”, pero en lugar de eso debería decir: “Siempre sonríe y la fuerza estará contigo”.
¿Acaso los que la pusieron de su candidata no advirtieron las grandes deficiencias de Ana Miriam Ferráez? Nadie puede decir que sea una mala mujer, porque no lo es, al contrario, es una mujer positiva, llena de sonrisas y buenos deseos. ¡Pero con eso no se gobierna un ayuntamiento! Es mentira que con pensar que las cosas van a salir bien basta para que salgan bien. Para realizar una labor, una empresa, una tarea se requiere de experiencia, de conocimiento, de trabajo. Ser positivo es una parte que complementa cualquier actividad. Ser positivo nos estimula a hacer bien las cosas. Pero si yo no he entrenado para un medio maratón, por mucho que sea positivo, por mucho que quiera alcanzar la meta, no llegaré porque para alcanzar la meta se requiere de entrenamiento previo, se requiere de condición, se requiere de fuerza.
La realidad de un municipio no es fácil. Para llevar bien una administración como la de Xalapa, con tantos problemas, que van desde la inseguridad, falta de empleo y urbanidad, se requiere alguien que tenga conocimiento pleno de esos problemas y un cúmulo de posibles soluciones. Y Ana Miriam, hasta el momento, nos ha mostrado que sólo tiene buenos deseos. Ah, y muchos juguetes para regalar.

El asesinato de Javier Valdez, un balazo más a la libertad de expresión, un bloque más al muro de la impunidad
El asesinato de Javier Valdez Cárdenas, fundador del semanario Riodoce en Sinaloa y colaborador del periódico La Jornada es una afrenta más en contra del gremio periodístico. Es un balazo más a la libertad de expresión, pero es también un bloque más al muro de la impunidad. Porque en este momento el gobierno está sacando el famoso discurso de “llegaremos en la investigación hasta las últimas consecuencias”, o “vamos a atrapar al quien perpetró este crimen no importa quien caiga”. Ya les conocemos el discurso, pero ellos no nos conocen la indignación; ya les conocemos la maña, pero ellos no nos conocen la entereza. Por lo que vemos al gobierno de Peña Nieto no le importa salir de la lista de los países más riesgosos para ejercer el periodismo; no le importa que México sea un país donde matan a los periodistas. Hasta parece que el mismo gobierno, con su ineficiencia, por su omisión ya a veces hasta por su colusión, fomenta este ambiente adverso al que los periodistas nos tenemos que enfrentar todos los días.

No hubo regalos para los maestros en su día; ¿a qué los tenían acostumbrados?
Pues claro que los maestros querían regalos, a eso los tenían acostumbrados. Pero también los tenían acostumbrados a que no les llegaba el pago a tiempo; los tenían acostumbrados a los descuentos sindicales en su cheque; los tenían acostumbrados a presentarse para apoyar las actividades políticas de su sindicato; los tenían acostumbrados a los caprichos de los líderes de la Sección 32; los tenían acostumbrados a lamer las suelas de esos líderes para obtener algún cambio. A lo mejor los maestros quieren eso otra vez, o a lo mejor algunos maestros no se han logrado zafar del sometimiento de los Callejas. De hecho, ya hasta extrañamos la toma de las instalaciones de la SEV, la toma de la avenida principal; ya extrañamos los cumpleaños del cacique romántico, donde los maestros tenían que aportar una lana para que se armara la fiesta en grande y ni siquiera eran invitados. ¿Quieren volver a esa costumbre?

Armando Ortiz aortiz52@nullhotmail.com