Línea Caliente

Edgar Hernández

22 de mayo de 2017

“¡Le voy a cambiar la cara a nuestra capital!”

Nicanor Moreira Ruiz, como buen empresario, es un hombre de palabras claras:

“Para quienes me ubican en último lugar, para quienes creen que soy el patito feo de este juego y para quienes están ciertos que no tengo capacidad ni para ser presidente de manzana, les informo que seré el próximo alcalde de Xalapa”.

Nica, como le dice Lluvia, su esposa, cumple por estos días dos años de andar recorriendo las 500 colonias que conforman Xalapa, primero como independiente, luego abrazado a una ambivalente fórmula PAN/PRD, para finalmente quedarse con Nueva Alianza.

Rechaza asimismo ser el candidato de la mala suerte.

“Los procesos electorales no son cuestión de buena o mala suerte. Simplemente buscas conjuntar posibilidades de participar sin mayores compromisos políticos más que servir a la ciudadanía. Con Nueva Alianza –y no con el PRD- sucedió así, por ello esa es mi bandera.

¿Qué has observado en Xalapa a lo largo de dos años?

“Bueno, pues un Xalapa de primera, otro de segunda y uno más de tercera. En Chiltoyac y congregaciones aledañas se vive peor que en Africa y eso es inaceptable. Ahí se observa la pobreza, la extrema pobreza. Parecen escenarios de guerra. El atraso de Xalapa es al menos de 30 años”.

Nicanor Moreira desde los 17 años se decidió por el trabajo ayudando a su padre Venancio, quien hace 50 años llegó de Galicia, España sin un peso y tras largas jornadas de trabajo y ahorros abrió la primera mueblería, “La Victoria”, donde vendía en abonos… “a la palabra”.

¿Aún la gente lo recuerda?

“Sí. Tan lo recuerda a mi padre que yo creo debió ser el candidato a la alcaldía. Todos los días alguien me recuerda alguna anécdota de vida, de su generosidad y de cuantas casas fueron amuebladas por su negocio”.

¿Su padre vive?

“No, señor. Murió hace trece años. Fue muy doloroso… pero más la muerte de mi hijo, eso sí nunca se te borra”.

Moreira recibe al reportero en su casa de Emiliano Zapata “aquí hace más calor que en Xalapa”, una casa amplia donde vive con su esposa y sus cinco hijos… y fue amueblada, por supuesto, por Crediland empresa de la cual se han corrido leyendas como que está en bancarrota, “desde luego que no está quebrada”, se defiende.

“Hace dos años dejé la dirección de la empresa porque n podía ser juez y parte. No se pueden mezclar los negocios con la política”.

¿Por qué un hombre rico que tiene la vida resuelta se mete a la política?

“Pues porque a todos nos mueve algo; no es una medalla de honor, ni una necesidad de buscar trabajo. A mí me mueve la ilusión que el día de mañana podamos ser recordados como alguien que hizo algo positivo por su ciudad y eso lo herede a mis hijos como ejemplo de vida”.

 ¿Estás seguro que vas a ser alcalde?

“Si, muy seguro. Porque la sociedad con la que he venido caminando los últimos dos años, me lo ha hecho ver y porque tengo la sensibilidad, el conocimiento y el amor por hacerlo. La gente cree en mí y está viendo que la composición de nuestro equipo es con puro especialista en el tema”.

¿Vas a ganar por el nombre más que por la marca del partido?

“En parte. El partido me da el peso electoral y el nombre y su propuesta es lo que hace decidir. Nosotros no andamos con batucadas, ni banderines, ni guaruras, ni camionetas. Yo no hago exposiciones carnavalescas porque ante la miseria no hay nada que festejar”.

Nica, es un hombre de estatura media, tez morena, en extremo amable y que trae en campaña a su esposa y dos de sus hijas. Viste camisa blanca con el logo de Nueva Alianza, ya se hizo el antidoping, se lleva muy bien con quienes contiende “hasta he jugado futbolito de mesa con ellos” y está listo para llevarse la victoria en las urnas “por paliza, ¿eh?”

¿Cuánto gasta en campaña?

“El partido no tiene dinero, es solo la franquicia. Yo pongo de lo mío a través de la asociación civil “Nuestro Municipio”, pero fundamentalmente es a golpe de calcetín como se avanza”.

¿Cuándo seas alcalde, tú gobierno va a ser diferente?

“Sí. De entrada yo no pagaré a nadie favores políticos y me entregaré a la construcción de una nueva capital. No fallaré y nunca traicionaré la confianza ciudadana: aquí tengo a mis vivos, aquí tengo a mis muertos, aquí tengo mis negocios y todo me ancla a esta ciudad”.

¿Qué va a pasar con los sindicatos del ayuntamiento?

“Dialogaremos con ellos. No serán un problema, serán nuestros aliados; les ayudaremos no los confrontaremos”.

¿Cómo combatirá la corrupción?

“Vamos a implementar lo que yo he llamado el Gobierno 3.0 que es una aplicación para que el ciudadano desde su teléfono, una computadora o tablet pueda consultar la cuenta pública. Lo que ingresa, lo que egresa, para que se gasta y con quien se gasta”.

¿Problemas por resolver… agua?

“En Cemas va a trabajar gente experta que ya trae los proyectos, especialistas no las personas en pago de favores”.

¿Basura?

“Va a ser una empresa sustentable. No se va a privatizar y se va a separar”.

¿Baches?

“Vamos a levantar un censo para atenderlo. Vamos a pedir a la iniciativa privada nos apoye”.

¿Vialidad?

“Vamos a reordenarla. No habrá Metrobus si antes no nos sentamos con la parte interesada”.

¿Qué respondes cuando te difaman?

“Nada. Sabía desde que entré a este juego que ello sucedería y que en la medida que nos fuera mejor se iba a recrudecer tal como está sucediendo. Así que no importa que hablen aunque sea mal de ti (risas)”.

¿Si pierdes, qué va a pasar con tu vida?

“Nada y te voy a decir por qué: ¡No voy a perder!”.

¿Y si fracasas, habrá referéndum?

“No voy a gastar en eso. Si hago las cosas bien la ciudadanía lo percibe y si no me haré a un lado”.

¿Qué le va a pasar a Xalapa bajo tu mando?

“Le voy a cambiar la cara a Xalapa. Regresará a la Ciudad de las Flores y brindaré las condiciones óptimas a los representantes del arte, la cultura y el turismo religioso para crecer. Vamos a darle además a Xalapa un estatura metropolitana; vamos a contar con un corredor industrial; vamos a instalar clusters tecnológicos…”

¿Importante votar, no?

“Estamos en la peor crisis de nuestra historia. No votar es dañarnos. El rumbo del voto no debe ser por un partido político sino hacia quien sea merecedor de la confianza ciudadana y ese, disculpando la inmodestia, soy yo”.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo