Xalapa- 2017-05-2713:04:11- Leticia Cruz/ Sociedad y autoridades en Veracruz se desentienden de los niños que viven en situación de calle, “parecen ser niños de nadie, por los que nadie ve”, y esto los pone a merced de diferentes peligros en un contexto de violencia extrema en el estado y en el país, lamentó en entrevista Arturo Narváez, enlace en el sureste del país de la Red por los Derechos de la Infancia México (Redim).

“Tenemos no tan sólo autoridades que no atienden a los niños en situación de calle, sino a una sociedad indiferente y egoísta que prefiere voltear a mirar a otro lado y decir, si acaso: pobrecitos, lo bueno que mis hijos no están así; y no se trata de eso, somos una sociedad, son niños de todos, lo que les pasa a ellos es reflejo de cómo estamos como sociedad”.

El tema de la infancia, resaltó, es no sólo de obligación del Estado para firmar acuerdos internacionales y Leyes Generales y Leyes Estatales, sino también de los ciudadanos.

“Tenemos que pensar como ciudadanos en la defensa de la niñez desde nuestros espacios comunitarios, no sólo en el ambiente familiar, debemos empezar a tejer estas redes de protección hacia las niñas y los niños. Ese es para nosotros, como sociedad, el desafío”.

EL PELIGRO DE LA CALLE: SIN REGISTRO

En ese contexto, reiteró que en el caso del estado de Veracruz y en general del país, los gobiernos ni locales ni federal tienen un registro de la población infantil que vive en situación de calle.

La falta de este registro impide la creación de Políticas Públicas para atender a las infancias, pero además, pone a los menores de edad en situaciones en extremo peligrosas.

Y es que la violencia que se padece en Veracruz y el país ha afectado también a la niñez, lo cual va desde aspectos como el que los niños no puedan ejercer su derecho de creer en un ambiente sano y libre de violencia, el no poder ni salir a jugar a la calle por temor de los padres a que les pueda ocurrir algo, hasta estadísticas alarmantes en cuanto a robo y desaparición de menores.

Dicho en otras palabras, ahondó el enlace en el sureste del país de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), la ausencia de un registro de menores que viven en situación de calle, los pone en peligro de ser robados o secuestrados para diversos fines, como la trata de personas, o de ser desaparecidos por grupos delictivos, sin que si quiera haya registro de ello.

“Los únicos datos que hay sobre este sector -en situación de calle-, es un poco de los niños que trabajan, y es del INEGI, del reporte de la Secretaría del Trabajo, pero sólo cuenta a niños y niñas trabajadores a partir de la encuesta de población en la vivienda, es decir, sólo se cuenta a niños a partir de lo que se dice en el espacio familiar, pero no contempla en trabajo en calle”.

Además de la encuesta mencionada, los sistema DIF municipales hacen algunos conteos, pero son cifras no comprobadas que permitan conocer no solamente cuántos menores de edad viven en situación de calle, sino qué pasa con ellos.

Ante ello, acentuó Arturo Narváez, es urgente que se realice ese registro de menores en situación de calle. Se trata de un diagnóstico solicitado por organizaciones civiles desde hace varios años, y que debe comenzar por diagnóstico a nivel local, es decir, municipal, para lograr concentrar un diagnóstico estatal y de ahí ir a lo federal.

Las omisiones de la sociedad y de los gobiernos al no contar con siquiera registros de las infancias en situación de calle, viola tratados y acuerdos incluso internacionales, refirió Arturo Narváez.

\”Cuando no cumples tus obligaciones, cuando se omiten funciones y responsabilidades, se viola por ejemplo la Convención por los Derechos del Niño que se firmó hace más de 27 años… No necesariamente las Leyes se han traducido en la mejora de la calidad de vida de la niñez. Han sido 27 años de construir un marco legislativo, y ha sido muy significativo, pero ya es tiempo de que no sólo se quede en el marco normativo, sino de que se traduzca en la calidad de vida de los niños\”.

NIÑOS, VÍCTIMAS DE LA DELINCUENCIA

De acuerdo con Juan Martín Pérez García, Director Ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), menores de edad y mujeres adolescentes son usados como mercancía para trata de personas por parte del crimen organizado, indicó al referirse al elevado número de menores desaparecidos en Veracruz y todo México.

La venta ilegal de niños es la segunda fuente de ingresos, en el mundo, para el crimen organizado, esto después de la venta de armas, precisó.

De acuerdo a estudios que comprenden datos entre 2006 y 2014, del Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas, de los aproximadamente 23 mil 700 registros, 6 mil 725 son de personas menores de edad.

De los menores, se encuentran dos segmentos, de 0 a 4 años y de 15 a 17 años. Este último segmento revela que 8 de cada diez son mujeres adolescentes, que suman más de 2 mil 500 registros.