En Coahuila ocurre lo que en Veracruz. pues en 2005 le confiaron el gobierno estatal a un político cobijado por la entonces poderosa Elba Esther Gordillo quien lo posicionó en el PRI para hacerlo gobernador. Pero Humberto Moreira dejó una deuda descomunal y fuerte olor a corrupción, y por alguna razón no han procedido en su contra; ahora, ese fardo lo carga Miguel Riquelme, buen candidato del PRI al gobierno estatal y va adelante en la competencia electoral, el lunes sabremos si superó el escollo. En tiempos de Moreira, en Veracruz gobernaba Fidel Herrera, cuyo paso por Xalapa lo atestigua el atraso social en la entidad, dejó una deuda que agrandó su pupilo Duarte de Ochoa, una pesada herencia para el PRI, pues aun con buenos candidatos sufre las de Caín para convencer que en política no todos son iguales.