Efigenia Gómez Sabino

 

El 6 de enero del 2017 se celebraron  102 años de la promulgación de la ley agraria, y pese a las iniciativas que se han realizado a lo largo de esos años para promover el desarrollo rural, los esfuerzos realizados  no han generado resultados positivos, ya que los avances difundidos en cada cambio de administración no han resuelto el rezago social al que se enfrenta el campesino.

Actualmente la administración se ha centrado en fomentar la producción mediante el desarrollo de nuevas tecnologías trabajando en conjunto con instituciones internacionales que nos dan recomendaciones para mayores rendimientos, sin embargo, dichas propuestas no han resultado efectivas ante los problemas sociales y económicos del país.

Por ello cada temporada de elecciones ningún candidato olvida al campo dentro de sus propuestas, pero una vez estando en el poder se caracterizan al menos la gran mayoría por la poca voluntad ética y política al no cumplir algunas de sus propuestas y aunque nuestros representantes tengan una preparación de carrera  esto no garantiza  un cambio, hacia  la búsqueda del bien común.

Si las posibles fórmulas aplicadas, ante la situación actual para combatir el atraso del sector rural están funcionando por qué los índices de pobreza, emigración a la ciudad van en aumento generando mayor polarización. Agravando el desarrollo desigual, la pobreza y malnutrición en las localidades rurales donde su principal fuente de trabajo es la tierra.

No obstante las promesas de campaña solo han generado desencanto a la población para el mejoramiento del desarrollo rural y si hay beneficiados los resultados no están siendo percibidos.

Cómo se puede fortalecer a través de los conocimientos multidisciplinarios, las ciencias y las tecnologías un desarrollo más equitativo y sostenible para contribuir al desarrollo rural para impulsar al campo mexicano, es un reto el cual no ha logrado los avances tan anhelados, la situación actual nos arroja lo lejos que aún estamos de alcanzar mayor estabilidad.

Sólo queda preguntarnos qué medidas debemos tomar para lograr, mayor equilibrio no sólo en lo rural sino también en lo económico, social, político para fortalecer a México mediante la organización hacia la búsqueda de la política como un arte de lo posible, hacia el verdadero bien común y dejar de lado la politiquería.

Efigomezs2@nullgmail.com