Aunque técnicamente no es posible calificarlo de robo, el cobro por estacionamiento en Plaza Ánimas expresa voracidad y abuso, además de un manifiesto desprecio hacia una autoridad municipal ayuna de voluntad para obrar a favor de una ciudadanía a expensa de leyes y reglamentos ad hoc para encubrir estos abusos. Dice la responsable municipal del área que clausurarían “parcialmente” las plumas establecidas para el peaje porque carecen de cédula de empadronamiento y aplicarán las multas correspondientes. ¿Alguien se acuerda que lo mismo ocurrió en Plaza Américas y en Plaza Museo y el cobro permanece impune?