Línea Caliente 
Por Edgar Hernández*

¡La comunidad universitaria no permitirá la imposición yunista en favor de Sara Ladrón!

La académica Rocío Ojeda Callado –“apenas llevo 33 años al servicio de la Universidad Veracruzana”- no es tan callada como su apellido señala.
“En la Universidad de Veracruz no hay presupuesto ni para los sanitarios, pero sí para camionetas de lujo de 800 mil pesos; se deben a la Universidad más de 2 mil 300 millones pero los sueldos y compensaciones están arriba de lo que gana el propio gobernador, y después de empujarnos la rectora Sara Ladrón de Guevara a la protesta pública por los adeudos del gobierno y exigir un aumento del 3 por ciento al presupuesto, ahora nos lleva por una sospechosa sumisión”, dice.
“No solo no paga el gobierno, sino que además nos reduce el gasto anual en .2% y nos da atole con el dedo llevándose a dos que tres colaboradores al gabinete… espejitos por oro”, insiste la que fue por nueve años directora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.
Rocío Ojeda, es una mujer controvertida.
Es una luchadora universitaria de toda una vida que ha sido acusada de ser “porro” en su época estudiantil, de ser fidelista y antiduartista y estar imposibilidad a asumir cualquier responsabilidad académica o administrativa por una enfermedad terminal… pero ahí está ¡Vivita y coleando!
Y defendiéndose de los ataques orquestados desde la Rectoría que encabeza Sara Ladrón de Guevara, “quien nunca fue académica; jamás dio clases”.
Rocío aspira a ser la rectora de la máxima casa de estudios de Veracruz aclarando que no está enferma “¡vencí al cáncer de mama hace años!”, haciendo notar además que a partir del 6 de marzo que se destapó bajo la premisa de que la “Rectora Ladrón no ha dado el ancho”, fue objeto de una intermitente campaña de denuestos en cierta prensa.
Ello la engalló para seguir adelante en su proyecto.
“Es un proyecto que se sustenta en llevar a la comunidad universitaria a una real autonomía financiera ya que no nos conformamos que nos diga que en el 2021 se analizará… ¡No somos tontos!”
¿Qué más?
“Iniciaré la más ambiciosa reforma universitaria jamás planteada para que la UV genere recursos propios. Llamaré a los catedráticos y alumnos a sumar esfuerzos con el gobierno y la iniciativa privada para la realización de proyectos productivos de alimentación y vivienda, desarrollo agropecuario, auditorías financieras, diseño de imagen y programas ambientales…”
¿Aún hay más?
“Muchísimo más. Cuando llegue a la Rectoría, lucharé por que se impida la reelección en la máxima casa de estudios, para que los rectores no queden a modo y capricho del gobernador en turno; creo que llegó el momento de poner fin a la época del oscurantismo en el claustro universitario”.
¿Planes en favor de la academia?
“Sí, a partir de septiembre implementaré una correcta adecuación del modelo educativo impuesto por el rector Raúl Arias que olvidó atender un tema que no es menor, el de los horarios de academia en donde el alumno llega a ir al día en tres horarios de clases dispares en mañana, tarde y noche dando lugar a la no asistencia o deserción”.
¿La administración financiera recibirá cambios?
“Mire. Hay que sanear muchas cosas. Vamos a revisar la preferencia que existe con los proveedores de servicios, ahí hay que meter la mano a fondo para saber hasta dónde está el moche y extirparlo. No habrá más selectividad en los contratos. Todo mundo irá a concurso”.
¿De décadas atrás la UV arrastra problemas de porrismo y drogadicción, qué va a ser en caso de que llegue?, pregunta el reportero a la aspirante porteña, anteojos clarísimos, maquillaje discreto, vestimenta muy para el calor de la época, y despierta, muy despierta a cualquier pregunta.
“Hay que agarrar el toro por los cuernos. El campus no debe ser escenario de intereses políticos ajenos e imponer programas de rescate a quienes presentan problemas de drogadicción; es un tema de salud, pero también de carácter jurídico. Todo sin violentar el campus”.
Rocío Ojeda viaja muy seguido a Xalapa. Evoca que “Sara nunca ha ido a Veracruz en referencia a la primera facultad (la de Ciencias de la Comunicación) que fue descentralizada del Centro Histórico del puerto a Boca del Río y que está decidida a romper la jettatura de que todos los rectores en la historia de la UV han sido de Xalapa.
¿Se dice que usted tiene un pasado muy oscuro?
“¿Oscuro?”.
Si, devuelve el reportero. Su paso por la Comisión de Atención a Periodistas, CEAPP, que usted presidió.
“Mire, responde con seriedad, recibí la invitación a formar parte de la Comisión en donde la presidenta solo fungía, como hasta la fecha, como figura decorativa ya que por encima hay una autoridad ejecutiva. Y por lo que a mí me correspondió de llevar al mayor número de periodistas veracruzanos a cursos, conferencias y programas de apoyo se cumplió. Cuando se vino la escalada contra los comunicadores, fui un puente con la Secretaría de Seguridad Pública que en varias ocasiones atendió nuestras demandas. Después tuve diferencias con gobierno y deje esa Comisión”.
¿Cuándo sale la Convocatoria para quienes aspiren a la Rectoría?
“El 30 de junio. Luego las inscripciones entre el 3 y 7 de junio; el 30 de agosto se da a conocer la decisión del Consejo Universitario y el primero de septiembre rinde protesta el nuevo Rector o Rectora”.
¿No le parece curioso que las fechas coincidan con el periodo vacacional estudiantil?
“No me parece curioso. Más bien me parece sospechoso. Entiendo que se trata de evitar la efervescencia estudiantil, que la comunidad universitaria participe y opine y que se tomen decisiones en lo oscurito”.
¿Entonces ya perdió usted, no?
“No. La universidad ya despertó. Es abierta, plural, participativa y lo que desea es que se escoja a quien tenga mejor proyecto por encima de la filiación partidaria o la recomendación de los de arriba”.
Ahí está pues lo que dice la señora de apellido Callado.
Tiempo al Tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo