Ya se disculpó con la Cámara local, y debe hacerlo con la federal pero mal se escucha un Fiscal, el representante de la sociedad en materia judicial, cuando embiste sin miramiento alguno a un Poder de gobierno, solo porque la Comisión Instructora no accedió a su petición de desafuero contra el diputado Tareck Abdalá porque, según se le comunicó, no integró correctamente la carpeta de investigación contra el diputado de referencia. Quizá le asiste la razón a Winckler para estar molesto, pero tildar de corruptos a diputados locales y federales sin las pruebas correspondientes no queda bien a nadie, mucho menos a quien tiene la encomienda de impartir justicia y porque, finalmente, en este negocio, el que se enoja, pierde. No hay plazo que no se cumpla.