Gabriel Deantes tiene la obligación de acudir a Pacho con la regularidad fijada por el juez, sigue un proceso en su contra en libertad para responder a la acusación de enriquecimiento ilícito; que no lo es, según cuenta, porque heredó 30 millones de pesos. Obviamente lo de la herencia debe comprobarlo con testimonio documental que así lo acredite puesto que en un juzgado no se permiten cuentos como los de las mil y una. Sobre todo porque por orden de un juez se congelaron cinco cuentas bancarias a su nombre, una ellas con un saldo de 10 millones de pesos, pero que en total suman 20 millones, quizá producto de otra “herencia”. Así las cosas en una de esas, llegado a firmar lo invitan como huésped permanente del ya elitista reclusorio de Pacho Viejo.