En las poblaciones del llano veracruzano cualquiera dirá dónde o en qué lugar se despide fuerte olor a gasolina, quién o quiénes se dedican a su venta y de dónde la extraen; obviamente también lo sabe la policía del lugar, porque ese es uno de los “secretos” más compartidos de cualquier lugar. De otra manera, ¿será posible ocultar la presencia de 4 o 5 vehículos cisternas para transportar el líquido inflamable en un poblado de 2 mil o menor número de habitantes dedicados a la agricultura y la ganadería de pastoreo? Lo dicho, el robo de gasolina y diésel solo es posible con la complicidad de las autoridades a quienes debe incluirse en las investigaciones del caso.