Alejandro Soto Domínguez
(ONCEAVA PARTE)

Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) para el cuarto trimestre de 2016, nos muestra una caída brutal en la economía de Veracruz respecto al año anterior de menos 2.3 por ciento.
Las actividades industriales presentan un cuadro siniestro: 17 trimestres consecutivos con retrocesos y un desplome del 5.7 por ciento respecto al 2015.
Para abril 2017, se experimenta una tasa de inflación anual de 5.82 por ciento, pero índice de precios de la canasta básica mostró una variación anual mayor que la antes citada, tiene un incremento de 7.83 por ciento. Se agudiza en el aumento en precio de los alimentos, el salario no alcanza.
En el pasado y en el presente, el proceso de planeación estatal es una letra muerta, jamás ha existido una estrategia de apostarle a los proyectos ejecutivos de infraestructura que garantizan el apoyo de la SHCP.

Llueve sobre mojado, a pesar que el estado de Veracruz es la entidad donde la inversión en infraestructura genera mayor utilidad económica y social del país de acuerdo con el taller de la CMIC que mencione en la pasada colaboración, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), informó el pasado 27 de abril los resultados del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) para el cuarto trimestre de 2016, confirmando lo que todos los veracruzanos padecemos en carne propia: una caída brutal en la economía de Veracruz respecto al año anterior de menos 2.3 por ciento. Este crecimiento negativo solo es superado por los estados de Campeche (menos 7.4 por ciento) y Tabasco (menos 5.2 por ciento). Pero en el caso de nuestro estado, son cuatro años consecutivos que se experimenta una caída en el Producto Interno Bruto Estatal por habitante. Lo más preocupante de lo antes mencionado, lo encontramos es el análisis por sector de la economía, las actividades industriales presentan un cuadro siniestro: 17 trimestres consecutivos con retrocesos y un desplome del 5.7 por ciento respecto al 2015. En el ámbito nacional el crecimiento anual fue de 2.2 por ciento, las entidades federativas que tuvieron los mayores incrementos fueron Guanajuato 5.1 por ciento, Aguascalientes 6.8 por ciento y Quintana Roo 7.0 por ciento. Conclusión, el sector secundario es el que arrastra a Veracruz al precipicio de la irritación social, cerrando las oportunidades de un empleo bien remunerado y con prestaciones sociales a los jóvenes, que ante esta realidad serán presa fácil de contratación del crimen organizado. El Gobierno del Estado, como el chinito, nada más mirando y el de Duarte se ganará con creces el campeonato nacional del crecimiento del tamaño de la población en condiciones de pobreza al cierre del 2016, al igual que su antecesor en el 2010.

Si lo anterior no fuera suficiente, por un lado la inestabilidad externa (Trump=devaluación) y por el otro la del Gobierno Federal que también contribuyen de manera importante en la crisis económica y social. INEGI el pasado 9 de mayo informó que en el mes abril, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento mensual de 0.12 por ciento, así como una tasa de inflación anual de 5.82 por ciento, pero índice de precios de la canasta básica mostró una variación anual mayor que la antes citada, tiene un incremento de 7.83 por ciento. En palabra sencillas, la inflación general está presente, pero se agudiza en el precio de los alimentos. Hoy por hoy, el aumento de precios sostenido representa el mayor impuesto para los pobres, los empresarios trasladan los incrementos de los costos de las mercancías y servicios a los consumidores, nosotros los asalariados y jubilados nos fregamos. El gasolinazo del 27 de diciembre de 2016, está presente, fue mentira que no tendría efectos inflacionarios.

Como siempre, al menor síntoma de catarro, el Banco de México anunció un aumento en la tasa de interés de referencia para influenciar en el precio de las operaciones crediticias entre diferentes entidades bancarias. Por lo tanto, se encarece el crédito y provocará entre otros males, una mayor desaceleración de la economía. La tormenta perfecta le pegará al estado, si en el periodo 2013-2016, fue muy malo, el presente año 2017, pinta para peor. La Federación no tiene para cuando implementará el rescate económico que puso en marcha en Tabasco y Campeche, menos para los veracruzanos, aquí hoy en día lo que predomina es la actividad electoral y las trompadas contra la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el diálogo y la concertación están ausentes. La pobreza de la población crecerá de manera imparable. El castigo electoral se repetirá.

Está penosa situación, es de carácter multifactorial, pero predomina la presencia de gobiernos corruptos e improvisados. En el pasado y en el presente, el proceso de planeación estatal es una letra muerta, jamás ha existido una estrategia de apostarle a los proyectos ejecutivos de infraestructura, que garantizan el apoyo de la SHCP. El ejemplo más claro lo tenemos en el Túnel Sumergido Bajo el Río Coatzacoalcos, que construyó el Gobierno del Estado de Veracruz, en el transcurso de cuatro administraciones (2004-2017), donde la Auditoria Superior de la Federación en la Cuenta Pública 2009 (09-A-30000-04-0548), realizó 33 observaciones –todas las que puede tener una obra pública-, en las que destaca la falta de pruebas de laboratorio de acero, cemento y demás elementos de la construcción. Se determinaron recuperaciones por 396 millones de pesos. Y claro el dichoso túnel hoy parece coladera de tantas filtraciones, es un monumento a la corrupción, hasta hoy impune. Con esta realidad, Veracruz el estado más rico del país, está condenado al atraso permanente.