Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
16 de mayo de 2017

*No garantiza triunfo del PAN
*Como en tiempo del chirinato

AHORA QUE el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares busca ganarle al PRI y al Movimiento de Regeneración Nacional “al precio que fuere” la elección de 212 Presidentes Municipales, es bueno recordar que en 1997 fue el causante de haber hundido al Revolucionario Institucional y no, precisamente, como oposición al “tricolor”, sino como dirigente Estatal inmerso, como ahora, en el autoritarismo de Estado, algo que le obnubila los sentidos y ofrece como resultados escenarios catastrofistas. Yunes, en aquellos tiempos, perdió 107 de 2010 Presidencias Municipales en disputa, lo que constituyó la peor debacle del “tricolor” que hasta entonces mantenía la hegemonía electoral en Veracruz.

UN BALANCE general de la manera como se desarrolló aquel proceso está contenido en el estudio: “Veracruz 1997: nuevo escenario electoral” elaborado por Sandra Yáñez Gómez y Javier Santiago Castillo, catedráticos de la Universidad Autónoma Metropolitana, en el que señalan que el proceso electoral de 1997 logró motivar la participación de los ciudadanos –debido al mal Gobierno de los priistas Patricio Chirinos Calero y Miguel Ángel Yunes Linares-, y eso se notó a la hora de la votación ya que la participación fue de un 57.51 por ciento. Veracruz no sólo dejó de ser –tras aquellos comicios- una reserva del voto priísta, sino que la oposición le ganó los municipios económica y políticamente más importantes (y algo similar podría ocurrir de nuevo, pero ahora con el Movimiento de Regeneración Nacional contra PAN-PRD enfrascados en una contienda de lodo). Dice el análisis que un elemento relevante en ese cambio dentro la correlación de fuerzas fue “el desgaste de la política autoritaria impuesta por el gobierno Estatal (lo que está repitiendo Yunes, ahora como panista). Dicha política afectó también a los miembros del partido en el poder; su fracaso se evidenció en los resultados electorales adversos y en la renuncia de su principal impulsor, el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI Miguel Ángel Yunes”.

EL ANALISIS señala que “también debemos tomar en cuenta la transformación de la estructura social que propició la aparición de nuevos actores políticos (como ocurre ahora con MoReNa) cada vez más interesados en participar en los asuntos públicos e impulsar así la transformación del país” y en ese sentido explica que “la política ha dejado de ser un área exclusiva de los políticos profesionales y se ha recuperado como un espacio de la sociedad (y el caso se vive en el puerto de Veracruz donde un empresario contiende por la alcaldía con posibilidades de ganar a un joven político como es Fernando Yunes Márquez, hijo del Gobernador en funciones, Miguel Ángel Yunes Linares, amén de otros municipios importantes). En ese sentido, agrega el interesante análisis “los ciudadanos, con el poder del sufragio, definieron los equilibrios de las fuerzas políticas en el poder, debido a lo cual los partidos políticos ya no se preocuparon tanto por impugnar o defender triunfos; más bien se preocuparon por convencer al electorado de que los favoreciera con su voto. La gran volatilidad que caracterizó esos comicios marcó un equilibrio cambiante dentro del sistema de partidos, y aunque se concentró en torno a tres, los acomodos entre ellos varían mucho de región a región y de elección a elección.

EN LA transición de 1997 –definen los catedráticos-, las reformas electorales desempeñaron un importante papel. “En años anteriores tenían como objetivo primordial, desde la perspectiva de quienes detentaban el poder, revitalizar el autoritarismo, abriendo espacios de acción política a los marginados en la lucha electoral”. Las elecciones locales fueron muy competidas; en ellas participaron ocho partidos, tres importantes y cinco secundarios que, aunque fueron ubicados por los votantes, no se percibió un electorado plenamente definido por alguna fuerza electoral, de tal suerte que el voto se diversificó.

ANTES DE aquellas célebres elecciones, Veracruz era un territorio de hegemonía priísta que proveía a ese partido de alrededor de una décima parte del total de sufragios nacionales, así como el triunfo seguro en elecciones estatales y de ayuntamientos. Sin embargo, en los comicios de 1997, el electorado tradicionalmente fiel diversificó su preferencia y el PRI vio disminuir su votación, dando testimonio de avances importantes de la pluralidad en los Estados. Otro factor que acrecentó la credibilidad de las elecciones es que éstas fueron las primeros donde se empleó la lista nominal con fotografía. De esa manera, de los 210 municipios en disputa, 107 quedaron en manos de candidatos de oposición: 59 para un creciente PRD, ahora en picada; 39 para el PAN (que por esos tiempos estaba abajo del “Sol Azteca”); 6 para el PT; 2 para el PVEM y 1 para el Partido Popular Socialista; el resto 103 municipios, quedaron en manos del PRI, y cabe hacer mención que alrededor del 40 por ciento del total cambió de preferencia electoral. El PRI redujo sus triunfos a 103, pues de los 148 obtenidos tres años antes -en 1994-, sólo mantuvo 81 municipios y perdió 67 en aquella elección. Así los municipios recuperados por el PRI en 1997 fueron 20; 4 del PAN: Perote, Tepetlán, Tlacotalpan, Zontecomatlán; 7 del PRD: Camerino Z. Mendoza, José Azueta, Magdalena, Martínez de la Torre, Soledad Atzompa, Tlacolulan y Villa Aldama; 3 del PC: Ixhuatlancillo, Landero y Coss y Miahuatlán; 3 del PPS: Filomeno Mata, Texistepec y Tres Valles; 2 del PT: Chontla y Las Choapas; y I del PDM: Atzacán. Además, ganó en dos de los tres municipios de reciente creación: Uxpanapa y Tatahuicapan, y de los 67 municipios perdidos, 25 pasaron al PAN, 38 al PRD, 2 al PT y 2 al PVEM.

EN PAN, por su parte, de los 39 triunfos en 1994, en la elección de 1997 sólo conservó 12, lo que demuestra que la diversificación electoral ha sido fundamental. La sociedad ya no votaba desde entonces por partidos sino por candidatos, o contra el hartazgo que representaba el Gobierno en turno encabezado por Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes Linares, algo que podría repetirse ante el hastió que a solo cinco meses de iniciada esta administración ya despierta en una sociedad que esperaba, realmente, un cambio, y solo ha encontrado pretextos como la ausencia de dinero, despidos burocráticos que ya rebasan los 10 mil 500, inseguridad y una creciente incertidumbre, como en tiempos del chirinato. Así las cosas. OPINA carjesus30@nullhotmail.com