Tiene razón el senador Héctor Yunes Landa cuando advierte que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares lo que desea es forzar a los medios que dependen del gobierno a cerrar, por inanición, sus puertas.

Es lógico que ello ocurra, cuando menos por tres factores: primero, que ningún compromiso tiene el mandatario con aquellos medios que se dedicaron a denostarlo mientras Javier Duarte les ordenó que lo hicieran; segundo, que no hay dinero porque el presupuesto está exiguo sin poder atender siquiera lo estricto; y tercero, que los medios representan cada vez menos, particularmente los escritos, que agonizan por falta de compradores.

Una estudiosa del tema acaba de soltar una verdad de a tonelada, y es que ya nadie quiere pagar por leer noticias. También es lógico. Hay sobreoferta de información en radio, televisión, Internet y WhatsApp. Lo que hace falta es tiempo de enterarse de todo. Y otra vez los impresos están en la desventaja de que su temporalidad hace que avisen de hechos “viejos”, ya repetidos una y miles de veces por los electrónicos.

Respecto del papel de orientadores de la opinión pública que teóricamente deben cumplir, eso también está en veremos, habida cuenta del vergonzante papel que han jugado al vender sus criterios al mejor postor, en el caso veracruzano, precisamente a los máximos depredadores habidos y por haber: Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa.