El reciente diferendo entre los diputados Cintya Lobato y Sergio Hernández levantó fuerte polvareda al interior de la clase política en el gobierno, y por supuesto en los medios de comunicación pues el tema es de recalcitrante actualidad más aún porque alguien lanzó la peregrina puntada de la posible expulsión del PAN de la diputada Lobato. Pero privó la cordura y la idea se dejó pasar porque hubiera sido un tremendo boomerang que pondría al PAN en grave entredicho. ¿No se quiere  combatir la corrupción? entonces ¿por qué castigar a quien demanda transparencia en el manejo del recurso público? Por lo pronto, este affaire ha servido para demostrar una vez más que la corrupción en México no es privativa de un partido, el PRI, porque en todos los partidos hace aire, incluyendo a Morena, desde luego. Si no es así, que tire la primera piedra.