En la década de los años setenta del siglo pasado circulaba la revista ¡Alarma! cuyo contenido alarmista era excepcional pues publicaba fotografías de sangrientos accidentes y crímenes del fuero común, se decía que si se retorcían sus páginas escurriría sangre por tanto hecho violento que reporteaba; en resguardo de la higiene pública el gobierno tomó la decisión de desaparecerla. Lamentablemente esa medida escapa a los gobiernos actuales porque la delincuencia está desatada, y respecto de la realidad veracruzana porque chorrea sangre por todos lados ante autoridades que lucen desbordadas, incapaces de detener la masacre, mientras en Veracruz escurre sangre de Sur a Norte.