El periodista Salvador García Soto escribe en El Universal: “…en los recientes comicios del Estado de México […] hay cosas que empiezan a quedar claras: los partidos que hicieron alianzas y compitieron en coalición con otras fuerzas políticas se fortalecieron y obtuvieron de sus aliados, por pequeños que éstos fueran, una votación que hizo la diferencia; en contraste, los partidos que por soberbia, exceso de confianza o compromisos inconfesables decidieron no hacer alianzas y compitieron solos no tuvieron ese extra de votación que les hizo falta. Si el PRI pudo sacarle 3 puntos de ventaja a Morena […] no fue por el carisma o el fingido puño de su candidato Alfredo del Mazo; fueron sus aliados, el Panal, PVEM y PES los que aportaron al priísta una cantidad de votos […] sin los cuales habría sido superado y perdido […]. En contraste, la decisión de Morena de competir solo y rechazar cualquier alianza con partidos de izquierda, […] fue una equivocación…”