El cardenal Norberto Rivera Carrera no goza de buena fama en ciertos sectores de la sociedad mexicana y al interior del propio clero, pesa sobre su cabeza la acusación de haber protegido a sacerdotes pederastas señalados por sus víctimas ante el mismo cardenal Rivera. El 6 de junio Rivera Carrera cumplió 75 años de edad, el límite para ejercer el sacerdocio, por lo que presentó su renuncia al Papa Francisco, quien más rápido de lo que canta un gallo nombró Arzobispo Primado de México al Cardenal Carlos Aguiar Retes. La decisión, es obvio, estaba tomada ha tiempo a la espera de la ansiada renuncia de Rivera quien, según se dice, no le inspira buena vibra al Papa Francisco.