Informe Rojo
Mussio Cárdenas
29 de junio de 2017
* “Le facilité un helicóptero oficial”  * Lo refuta Miyuli  * Chiquiyunes y el atentado  * Sánchez Macías en la Fiscalía Anticorrupción  * La burla de Héctor  * Basurero de Allende, primer reto de Morena  * Rodríguez Cartagena convalece  * El magistrado también baila  * Reventón entre amigos

Con petardos verbales, raspa Javier Duarte a Yunes Linares, el gobernador, y a su hijo Miguel Ángel, pasando su defensa por el robo a Veracruz de las cortes y las fiscalías a la estridencia mediática, al ruido, la confusión, la diatriba en redes sociales.

Yunes, según Javier Duarte, también vuela. Y habría requerido un helicóptero oficial en 2012 para viajar al norte de Veracruz.

Chiquiyunes, según el ex gobernador, también habría volado en nave del gobierno, por partida doble, el 2 de febrero de ese año.

Así que, en la lógica del reo en cuestión, todos pecan del mismo dolor.

Se defiende a salivazos el gordobés, acusado de huir en un helicóptero oficial, proporcionado por su célebre embaucador, Flavino Ríos Alvarado, el gobernador interino, volando del Agrocentro, en las cercanías de Xalapa, a Coatzacoalcos, horas después que había dejado de ser gobernador.

Si a esas van, expresa en Guatemala, donde se le sigue un juicio de extradición, y luego en un comunicado circulado en la prensa, de Señor de los Cielos todos tienen un poco. Y eso incluye a los Yunes azules.

Lo refuta Miguel Ángel Yunes Linares. Y se vuelven a trenzar.

Al Tribunal de Guatemala le habló Javier Duarte, el martes 27, de la improcedencia de las denuncias, la del uso de un helicóptero oficial sin ser funcionario de gobierno.

Un día después, el miércoles 28, soltó un comunicado en que detalla cómo habría sido el uso de las aeronaves por parte del gobernador y su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, alcalde de Boca del Río, y lo que se le imputa en el robo al erario.

“La primera —expresa Duarte— se desprende de un viaje que hice siendo ya ex Gobernador en el helicóptero matrícula XC-GEV, propiedad del gobierno del estado, del mpio. de Emiliano Zapata a la ciudad de Coatzacoalcos.

“Si eso fuera delito entonces Miguel Ángel Yunes Linares debería estar en la cárcel ya que en el 2012 siendo yo Gobernador él me solicitó que le facilitara un helicóptero para viajar al norte del estado ya que tenía una urgencia que atender, lo cual hice y viajó en el helicóptero Bell 430 matrícula XC-XAL, propiedad del gobierno del estado, la copia de la bitácora del vuelo obra en mi poder.

“Lo mismo que su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez quien realizó dos vuelos el 2 de febrero de 2012, el primero en el helicóptero matrícula XC-GEV, propiedad del gobierno del estado, del mpio. de Álamo al aeropuerto de Veracruz y el segundo en el avión Learjeat 40 matrícula XC-TJN, propiedad del gobierno del estado, del aeropuerto de Veracruz al aeropuerto de Toluca, las copias de las bitácoras también obran en mi poder, así como el archivo fotográfico de los vuelos”.

Yunes responde:

“Es absolutamente falso —dice— que yo haya usado una aeronave oficial durante el gobierno de Javier Duarte. No las uso ni hoy que soy gobernador”.

Agrega:

“Duarte, si es que él hizo la declaración, pretende enlodar, pretende ensuciar a alguien que lo llevó a prisión. Es un presidiario. Es una persona que le hizo un enorme daño a Veracruz”.

Y en torno a la imputación a su hijo Miguel Ángel, alcalde de Boca del Río, precisa:

“La única ocasión en que alguien de la familia Yunes usó una aeronave oficial durante el gobierno de Duarte, fue el día 2 de febrero del año 2012; mi hijo Miguel Ángel Yunes Márquez fue atacado por un grupo armado entre Álamo y Castillo de Teayo. Lo rescató la Marina-Armada de México y en una aeronave oficial lo trasladaron a Xalapa.

“Desconozco si fue aeronave del Gobierno del Estado o aeronave del Gobierno Federal; única ocasión.

“Ese día, yo me encontraba en la Ciudad de México en una reunión de trabajo. Es absolutamente falso”.

De aquel episodio consta en información del periódico Reforma, el 3 de febrero de 2012, cómo fue el atentado a Yunes Marquez, entonces delegado del programa Federal Oportunidades en Veracruz. Se presumía un intento de secuestro.

Cita Reforma:

“Tras la agresión, Yunes Márquez fue trasladado a la cabecera municipal de Tihuatlán para refugiarse en el Palacio Municipal, donde fue resguardado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Marina.

“Posteriormente, el funcionario local fue trasladado en un helicóptero de la SSP estatal a otro sitio para su seguridad”.

Otra parte del alegato duartista va en cuanto a robo del erario.

“La segunda imputación —dice el es gobernador— es por la transferencia de 220 millones de pesos, QUE ES MUCHO DINERO, de la cuenta bancaria de la Comisión del Agua del Estado de Veracruz (CAEV) a una cuenta bancaria de la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN), del gobierno del estado, respaldada en un oficio firmado por el Subsecretario de Egresos de la SEFIPLAN.

“Subrayo, el recurso fue transferido de una cuenta de una dependencia del gobierno del estado a una cuenta de otra dependencia del gobierno del estado.

“Ninguno de los oficios con los que está amparada dicha operación bancaria están firmados por mí, ni fueron hechos por instrucciones mías.

“Eso es lo ridículo e irrisorio de sus acusaciones, que no tienen sustento y que sólo responden a la desesperada necesidad del gobernador temporal Yunes de querer distraer la atención de la sociedad de lo catastrófica y fallida que ha resultado su administración.

“Vergüenza me da Yunes de querer tapar el sol con un dedo.

“Pena y ternura me da que mandó a su títere el inepto Fiscal General de Veracruz a Guatemala cuando tiene al estado en llamas; aparte de que vino sólo a hacer el ridículo porque nadie le hizo caso.

“Yunes: sé que soy muy importante para ti, pero te doy un consejo gratis: deja de pensar en mí y ponte a trabajar que no haz hecho nada y tienes a Veracruz peor que nunca.”

Beligerante, soberbio, Javier Duarte es histriónico y frente a jueces y fiscales, en Guatemala, sobreactúa. Se explaya. Sonríe. Saluda a las cámaras. Vuelve a sonreír.

Y luego, nada. Sigue siendo el mismo reo sujeto a la extradición.

Minutos después es otro. Esposado, custodiado por policías, atosigado por reporteros, llevado de nuevo al vehículo en que regresaría a la cárcel donde se halla confinado, sólo evade.

“Sin comentarios”, decía una y otra vez. “Sin comentarios” a la imputación del dinero robado. “Sin comentarios” al abandono de su esposa Karime. “Sin comentarios… sin comentarios… sin comentarios”.

Y de los secretarios de Finanzas que habrían desviado recursos, miles de millones de pesos que pasaban a cuentas no autorizadas, a la licuadora donde se usó el dinero para fines distintos a los que estaban etiquetados, volvió a evadir.

“No recuerdo”, respondía.

Pregonaba que también Yunes usó aeronaves oficiales. Lo cuenta así en el comunicado difundido el miércoles 28, sin que hasta el momento desmienta, él o sus abogados, que es de su autoría.

Suele disparar así Javier Duarte a sus enemigos. Y fallar.

A Yunes, por ejemplo, le enfiló una denuncia en agosto de 2016 por enriquecimiento ilícito. Varios de los bienes de costo millonario señalados son reales. Los detenta el gobernador de Veracruz y su familia. Pero otros no.

Le imputa Javier Duarte a Leticia Márquez, esposa del gober azul, locales y viviendas en Minatitlán que fueron vendidos a particulares años atrás.

En su riqueza, erosiona a Yunes Linares, quien aplica la máxima de Carlos Hank: político pobre, pobre político. Y él mejor atesora riqueza.

Pero en lo del helicóptero, Javier Duarte erró.

Su estrategia es la estridencia, el golpe directo, todo lo que pueda cimbrar a un Yunes disminuido por la violencia, las ejecuciones, el reto de los cárteles y la muerte de inocentes.

Judicialmente, su caso no tiene remedio. Así librara las denuncias de índole estatal, le aguardan las que le enderezó la PGR, entre ellas delincuencia organizada, lavado de dinero, defraudación fiscal.

Su dilema se mide en miles de millones de pesos. Su libertad se ve lejana.

De ahí el grito. Si él viajó en un helicóptero oficial, sin ser ya gobernador, Yunes igual.

Aunque Yunes lo refute, en el alarde finca Javier Duarte su salvación.

Lo medular es cimbrar a Yunes.

Archivo muerto

Dan lo mismo a Héctor Yunes las hieleras de Pancho Colorado, el empresario preso en Estados Unidos por vínculos con los zetas, que tener escoltas de la tercera edad, los Poliyunes, su padre y sus hermanos inscritos en la nómina de la Policía Auxiliar (IPAX), disfrazados con uniforme, asignadas armas, cargador, cartucho y permiso de portación. Da lo mismo, pues, si hoy la Fiscalía Anticorrupción, impulsada por Héctor Yunes Landa desde el Senado, impone a Stalin Sánchez Macías como coordinador de asesores sin que haya fiscal aún. Lo in es estar en la nómina. Lo out es la fama que precede al cita miembro del Clan Sánchez Macías, que en el duartismo hallaron poder y dinero a granel. A Stalin le entregó Javier Duarte un predio de una hectárea, vía la Asociación Civil Transformando el campo de Veracruz, en Martínez de la Torre, recuperado por el gobierno yunista, que llevó a otro integrante de la familia, Francisco Sánchez Macías, a interponer una denuncia por despojo, alegando que el predio es de su propiedad. Algo así como fraude procesal, simulación de actos jurídicos, falsedad de declaraciones ante la autoridad. Impresentables, los Sánchez Macías se llenaron los bolsillos en los tiempos en que el duartismo saqueaba a Veracruz, y ellos desde su cadena de periódicos El Heraldo le jalaban lo que podían al erario. Hoy, de la mano del senador Yunes Landa, se infiltran en la Fiscalía Anticorrupción. A ese paso, Héctor Yunes seguro propondrá a Javier Duarte para fiscal, así tenga que despachar desde algún reclusorio federal o desde Pacho Viejo. Qué más da… Primera bronca para Morena, sin duda, será el basurero de Villa Allende. Así arrancará su gestión Víctor Manuel Carranza Rosaldo al frente del ayuntamiento de Coatzacoalcos, en enero de 2018. Hay inquietud, repudio, hartazgo de los habitantes de la congregación a su condición de traspatio en que el gobierno joaquinista los convirtió. Cerrado el tiradero de Las Matas, junto a la autopista a Minatitlán, los desechos pasaron a un predio en Moloacán, sin ajustarse a las normas ambientales federales, y luego a Villa Allende donde se advierte ya una repulsa social por los estragos a la salud al entorno ecológico. Apenas inicie el nuevo ayuntamiento, bajo la rectoría del pejepartido, la demanda de los allendenses —encuerdados por grupos priistas— será el cierre del basurero. Habrá que preguntarse dónde irán a parar las 400 toneladas diarias de desperdicios que se generan en  Coatzacoalcos. Primer reto de Morena… Delicado de salud, el ex regidor José Manuel Rodríguez Cartagena, de extracción cetemista, una de las mejores cartas de Carlos Manuel Vasconcelos Guevara. Luego de una intervención quirúrgica, convalece y se le mantiene en observación. Animoso, Rodríguez Cartagena se apresta a participar en la próxima campaña a la gubernatura de Veracruz, en el equipo del senador Pepe Yunes. Un tipazo, concitador de afecto, a José Manuel se le desea pronta recuperación… ¿Quién es ese influyente magistrado que el pasado viernes 23 armó tremendo reventón, rodeado de jueces, amigos, empleados —no se sabe si hubo nenas y otras cosas— hasta que el cuerpo dijo “ya no puedo más”? Para que vean que no sólo Checo y Chico son todo carnaval. El magistrado también baila…

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